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El Complejo Lacustre - Serrano

El Parque Independencia y el Lago del Fuerte

Tandil posee bellezas naturales extraordinarias y únicas en la geografía de la llanura pampeana, tal el caso de sus sierras, que rodean a la ciudad.
Uno de los cerros más cercanos es el que antiguamente se denominaba de "Larsen" y que cuando se programaron los festejos de los cien años de Tandil, el 4 de abril de 1923, ocuparon la atención de los organizadores del mismo, porque consideraron que podía ser en el futuro un lugar captado para realzar la belleza del valle.
Fue así que se dispuso la erección en su cima de un monumento ecuestre del fundador de la ciudad, el Brig. Gral. Martín Rodríguez, el que fue encomendado a uno de los más destacados escultores argentinos de su época, Arturo Dresco.
La paciente y minuciosa labor de Dresco se vio culminada en tiempo y forma para que pudiera ser inaugurado con motivo del centenario.
La tarea de trasladar desde el ferrocarril hasta la cima del que se denominaría Parque Independencia, la estatua fundida en bronce del Gral. Rodríguez a caballo, fue verdaderamente titánica, ya que se hizo en partes y a cargo de carros tirados a tracción a sangre, a través de un camino que apenas estaba delineado y -obviamente- era pedregoso y peligroso.
Llegado al lugar elegido para su erección, se terminó la base y se emplazó ensamblando las partes hasta que quedó tal como hoy lo conocemos.
Sin ningún tipo de forestación y sin la portada y el castillo que lucen actualmente, el Parque fue sin embargo un proyecto que con el tiempo identificaría a Tandil tanto como sus sierras o el Calvario.
Con el aporte de la Comuna, se logró entonces aportar la escultura de Dresco-nacido en 1875 y fallecido en 1861 y autor de monumentos ubicados en distintos lugares del país, tal como el dedicado a España en Buenos Aires-y como en el aporte de la colectividad italiana se pudo concretar la magnífica portada de acceso, de reminiscencias románico-renacentista. sobre líneas de gran sobriedad, de base granítica, que imita la famosa Porta Pia.
La donación fue efectuada el 8 de abril de 1923, en el marco de la semana del centenario y ese día se colocó la piedra fundamental, haciéndose lo propio con el 
Castillo Morisco que se elevaría en la cima a pocos metros de donde estaba emplazado el monumento al fundador, y que fuera donación de la colectividad española.
De esa manera el desolado cerro que “miraba” a la ciudad, comenzó a trasnformarse y con sus 286,50 m. sobre el nivel del mar, se constituyó, con el paso de los años, en uno de los paseos más importantes, siendo enriquecido por el aporte de cuatro de los históricos cañones que estuvieron en el Fuerte de la Independencia y ya más cerca de nuestros días con los trabajos de mejoramiento urbanístico (cercos, cadenas, escaleras, pavimento, etc.), que le otorgan hoy un privilegio sobre las bellezas de Tandil.
Los alrededores del Parque eran también lugares frecuentados por los turistas, ya que a su pie se encontraban manantiales naturales como el de Domínguez y Gardey, donde los fines de semana, a la vera del arroyo del Fuerte, que corría en la quebradita, se reunían las familias para pasar el día.
Pero quiso la naturaleza que los días de lluvias abundantes, las aguas se escurriesen hacia la cada vez más poblada ciudad y llevasen temor con los desacordes propios del arroyo ya mencionado. Fue en 1951, en noviembre, cuando una gran precipitación provocó un verdadero aluvión de agua que se volcó hacia la parte poblada de la ciudad, produciendo muchas víctimas fatales e incalculables pérdidas. Esta situación llevó inmediatamente a las autoridades a pensar en la urgente necesidad de construir un dique que contuviera en el futuro estas aguas aluvionales que venían desde las serranías y desde el parque hasta los cerros opuestos, levantar una muralla que prestara ese servicio.
Pasaron los años y el proyecto fue cobrando vida hasta que se comenzó con su construcción, que permitiría formar un espejo de agua que cubriría lugares por donde antes paseaba naturalmente la gente
Posiblemente una de las obras públicas más importantes de Tandil, por su envergadura, el Dique de cemento con su enorme base de aproximadamente 35 m. de ancho y más de 400 de largo, fue inaugurado con la presencia del Presidente de la Nación, Dr. Arturo Frondizi el  19 de enero de 1962.
Con su lago de varias hectáreas, al pie del >Parque, la siembra de alevinos de pejerreyes y la forestación posterior, se convirtió en un atractivo no sólo para la vista sino para el disfrute en verano de los paseantes que allí se bañaban, cosa que ocurrió hasta la inauguración de los piletones del actual Balneario. Pesca, práctica de deportes acuáticos y otros atractivos fueron convirtiendo el original fin en un suplemento turístico hoy apreciado especialmente.
El entubamiento posterior del arroyo del Fuerte- que nace a la salida del Dique-resguardaron desde entonces la seguridad de los pobladores a la par que dotaron a la ciudad de un atractivo más.
Como al pie del dique se extendía el pionero Molino que construyera el danés Juan Fugl, la colectividad dinamarquesa con el apoyo municipal, encomendó un monumento de homenaje al ilustre vecino del siglo pasado. El mismo fue encomendado al escultor Carlos Allende, vecino tandilense que encaró la iniciativa con cariño y con su sapiencia extraordinaria, concretándolo en granito, de cuerpo entero, de pie con los brazos cruzados mirando el lugar donde funcionara el famoso Molino.
La admirable obra del autor- años más tarde- del Monumento al Gaucho fue inaugurada el 24 de octubre de 1964, con la presencia de la princesa Benedikte de Dinamarca, acompañada por el Presidente de la Nación Dr. Arturo Illia.
El complejo serrano lacustre, integrado por el Parque Independencia y el lago del Fuerte, fue desde entonces sumando atractivos, porque ese mismo año se 
incorporó, hacia la otra ladera del Parque, un magnífico Anfiteatro, que fue bautizado con el nombre de "John Kennedy" y que ahora se llama "Martín Fierro", donde en la Famosa y tradicional Semana Santa de Tandil, se llevan a cabo las Escenas de la Redención, únicas en el mundo por su realización, con la participación de más de 400 actores.
Tandil ofrece así esta belleza singular, conjuncionando sierras, agua y monumentos artísticos de particular relevancia, que son admirados y disfrutados anualmente por miles de visitantes y, naturalmente, por los mismo habitantes de la ciudad, que tienen en este complejo, uno de sus símbolos, dado que son una verdadera postal que identifica, en cualquier parte del mundo, a la ciudad de la Piedra Movediza, la ciudad que está en el "valle encantado", rodeada por las formaciones pétreas más antiguas, como marco egregio de su cálido corazón.
Daniel Eduardo Pérez

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