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El aloe vera, una planta de poder

 
 
 

Cuenta la leyenda que durante una de las plagas que azotaron al antiguo Egipto como castigo de dioses, el día que llovió fuego del cielo, apareció a orillas del Nilo una extraña planta carnosa. Los pobladores descubrieron que el jugo que contenía sus hojas en su interior curaba rápidamente las quemaduras y eliminaba en pocos segundos el dolor.
Lo cierto que el gel de las hojas del áloe vera, contiene sustancias reconstituyentes de la piel, minerales y aminoácidos en una concentración inusual en otras plantas medicinales.
 Entre las plantas crasas con hojas tiesas y resistentes se destacan los aloes, muchos de los cuales forman rosetas y tienen espinas viciosas y puntos afilados en sus hojas. Aloe variegata es probablemente el más conocido y sus hojas variegadas se superponen de modo muy bello.
 Hay un gran número de aloes para elegir, muchos de ellos demasiado grandes para un hogar medio, pero ideales para terrazas donde puedan ser colocados lejos del paso habitual de las personas.
Normalmente conocido como pita, Agave americana (y sus diversas formas) quizá sea la más popular de las resistentes y bastante similares Agaves, muchas de las cuales producen espigas florales espectaculares de 50 cm. a 4 metros de altura. Precisamente de estas últimas, que es común ver en parques y plaza argentinas, se destaca una peculiaridad; mueren tras florecer.
Una antigua tradición azteca que aún permanece en pueblos rurales de México, indica que siempre hay que tener una maceta con áloe en la ventana de la cocina, lista para utilizar ante cualquier circunstancia.
Su reproducción en macetas o jardines es de una sencillez extrema. Se separan sus hojas, como si fueran gajos, y se vuelven a plantar en las inmediaciones de la planta “madre”. La operación, obviamente, hay que realizar en primavera y los resultados de reproducción son óptimos.
El Aloe variegata común adulto alcanza una altura de unos 30 cm., es de hojas perennes y vivaces, con atractivas marcas o colores que le dan realce. La facilidad de cultivo es notable en
esta planta. Su floración se produce en la primavera. Sobrevive en condiciones frías: mínimo de 7 a 10º C (45 a 60º F). La beneficia algo de sol diariamente y necesita poco riesgo y aire fresco.
 Su uso puede utilizarse sobre la piel, abrir una hoja en sentido longitudinal, extraer el gel y reservarlo en un frasco hermético. Se aplica fácilmente como una crema, por medio de masajes circulares.
COMO USARLO EN CADA CASO
Conjuntivitis: Aplicar el jugo en gotas varias veces al día.
Estómago: Dolor o acidez, comer la pulpa natural (30g al día).
Ulcera: Comer la pulpa hervida.
Constipación: En todas las formas indicadas.
Presión Alta: En todas las formas, pero el tratamiento es prolongado aunque efectivo ciento por ciento.
Presión baja: Idem, porque es un equilibrador.
Hemorroides internas: En todas las formas, interrumpir el tratamiento si hay diarrea.
Hemorroides externas: Aplicar la pulpa o la hoja partida en cataplasma sobre la zona.
Dolor de cabeza: Comer pulpa cruda o tomar jugo.
Resfrío: Tres o cuatro tazas de té caliente al día.
Gripe: También consumirlo en té y en fricciones en todo el cuerpo.
Asma: Jugo tibio mezclado con agua en partes iguales cuando se producen una crisis. Preventivo formar tomas todos los días las cantidades indicadas.
Diabetes: Tratamiento prolongado en cualquier forma.
Hígado: Todas las formas como preventivo. Tomar té en las crisis hepáticas. Nunca mezclar con alcohol.
Mareos: En viajes o vehículo, morder una hoja o tomar una pizca de polvo con agua antes de partir. 
Resaca: Después de la borrachera, una cucharadita de polvo disuelto en agua.
Quemaduras: Aplicar la pulpa natural en compresas.
Lastimaduras: lavar con jugo y agua.
Cortaduras: Idem, si sangra cortar cortar con un trozo de pulpa.
Golpes y torceduras: Compresas de pulpa y jugo caliente.
Picaduras de mosquitos: Aplicar la pulpa natural.
Pie de atleta: (hongos en los pies) lavar con mezcla de jugo y agua y aplicar pulpa natural entre los dedos.
Cayos y ojos de gallo: lavar con jugo, aplicar pulpa.
Dolor de muelas: Masticar las hojas.
Aftas: hacer buches con una mezcla de agua y jugo en partes iguales.
Problemas internos de nariz: Aplicar jugo con hisopos.
Dolores musculares: Aplicar compresas de jugo o pulpa natural sobre la parte mas dolorida. O friccionar con el jugo.

 
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